ConMiAlmaAlAire
junio 07, 2018

EL CHICO X O LA VENUS DE BOTTICELLI

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Chico X se despertó a las 10 de la mañana en el piso de Andrea. Le dolieron los ojos con el golpe de tanta claridad hasta el punto de que tuvo que cerrar los ojos de nuevo y entreabirlos un poco. A través de un rayo de luz pudo ver montones de pequeñas partículas que invadían la habitación. Giró la cabeza y se enredó en el pelo rojizo de Andrea, olía tan bien, como una mezcla de rosas, jazmín y citronella. Decidió no despertarla y seguir observándola unos minutos más. Parecía la Venus de Botticelli rodeada de un aura de belleza que resplandecía. Tenía una cara preciosa y un cuerpo tan deseable que con sólo recordar la noche anterior lograba excitarse de nuevo. Nunca había estado con una pelirroja y mira que había estado con una larga lista de chicas diferentes, como aquella del Erasmus del año pasado que era sueca, la francesa que conoció en un viaje... Pero Andrea era su objetivo desde hace más de medio año. Ya verían sus amigos cuando les contara que por fin se había liado con la inaccesible Andrea. Esperaría a la tarde a contárselo mejor que por wasap. Quería ver sus caras de asombro y fanfarronear. Le dolería la espalda de tantas palmaditas en la espalda. Sobre todo las de su amigo Hugo, él sabía perfectamente lo encaprichado que había estado de ella desde que se la presentó.

Hugo le presentó a Andrea en su fiesta de cumpleaños. La verdad no era seguro que Andrea asistiera ya que tenía un viaje a primera hora de la mañana al día siguiente. Pero no rechazó la oferta ante la insistencia de Hugo. Y a Hugo no se le podía decir que no. Era la mano derecha de su empresa, además de su mejor amigo. Por tanto, sabía sus puntos débiles y manipulación adecuada para que asistiese a la fiesta aunque fuese dos horitas por pura cortesía. Pero Andrea sabía que no serían sólo dos horas, por eso se echaba atrás...

El día del mencionado cumpleaños Andrea se presentó con un traje chaqueta negro, un top lencero en crudo por debajo, unos zapatos de tacón rojos de charol, una pequeña maleta de fin de semana rígida (se quedaría a dormir o más bien cogería un taxi que ya la llevaría directa al aeropuerto) y el aroma de un perfume caro y muy floral. Hugo se giró de inmediato al reconocer el perfume Bloom de Gucci.

-Andrea, cielo, por fin te has decidido a pasar. Sabía que no rechazarías la invitación- sonriendo la abrazó- Hay un montón de gente que te quiero presentar.
-Felicidades Hugo. No podía decirte no y menos a ti. Ya me puedes compensar con un buen cóctel - le exigió ni corta ni perezosa.
-Por eso ni problema, ahora mismo le pido uno a Jaime, nuestro coctelero exclusivo. Lo he contratado para hoy - desde luego Hugo tenía los mejores contactos de A Coruña.
-Anda, ¡te has traído al mejor de la ciudad!, ya me dirás cómo ha aceptado y por cuánto - lo miró sorprendida Andrea. Cómo se las arreglaba para tener los contactos adecuados. Si un día se casaba ya sabía quien se encargaría de todo. Además que Hugo tenía un gusto exquisito y no solía defraudarla. 

Hugo se acercó al coctelero y le pidió un mojito. Mientras, Andrea se dirijió a la habitación de invitados y dejó su maleta. Cuando regresó a por su copa, Hugo estaba acompañado por un chico de unos treinta y pocos, moreno, alto, unos mechones se le caían sobre unos ojos grandes y escrutadores... Andrea sintió como si la desnudara y no pudo evitar ruborizarse y sentir un leve cosquilleo en su estómago. Decidió hacerse la interesante e intentar disimular. Hugo se lo presentó como Álvaro. Así es como Chico X y Venus se conocieron. Y como desde ese día se le había metido entre ceja y ceja a Álvaro conquistarla a través de su amigo común.

Eran ya las diez de la mañana y Hugo tenía hambre. Se giró en la cama para incorporarse. Entonces Andrea salió de su letargo y comenzó a estirarse y abrir los ojos repetidas veces para acostumbrarse a luz repentina. En otra vida seguro que era vampira ya que ella nunca podía dormir con la persiana levantada. La pasión de la madrugada le hizo olvidar cerrarla. Además, le dolía la cabeza. Menuda resaca. Y una voz que retumbaba en sus sienes la hizo volver al presente. 

-Buenos días, Bella Durmiente- le susurró Álvaro. Le quedaba bien la barbita que se había dejado - ¿Bajamos a desayunar?
-Sí, déjame despertarme del todo. Si quieres vete duchándote tú- Andrea se levanto desnuda totalmente. Se percató de eso y cogió su albornoz. Sintió pudor repentino. Le acercó una toalla- En nada, yo me arreglo y si te parece te llevo a un local muy de moda, La Granera, ¿qué dices?
-Perfecto, tengo un hambre que...- Se fue hacia el cuarto de baño y Andrea se imaginó cómo podía terminar esa frase. Ya que lo hizo mirando hacia sus pechos. Ese aspecto de él no le gustaba. Era un hombre tan predecible.

Y lo peor ya estaba hecho se había acostado con él... Un sentimiento de culpabilidad la acechaba. Una Pepita Grillo interior empezaba a hablarle. Solución: Cogió el teléfono y wasapeó a su vecina Carol. Ella podía ayudarla. No. Tenía que ayudarla. Necesitaba ayuda. S.O.S.






mayo 15, 2018

A TRAVÉS DE LA MIRILLA

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A través de la mirilla, no conseguía apreciar casi nada porque estaba a oscuras. De repente, la luz con sensor se encendió con el movimiento de dos siluetas. Andrea estaba acompañada por un chico bastante atractivo, alto, moreno y atlético. Era el típico chico guaperas, con cuerpo de modelo, válido para portada de una revista masculina como Men´s Health. Vamos inaccesible y que nunca se fijaría en una chica normalita como yo. Dicho chico le susurraba algo al oído, Andrea lo miró de reojo y sonrió lascivamente. Él la cogió por su estrecha cintura, la acercó a su cuerpo ( seguro repleto de músculos inimaginables ) y le acarició su cabello. Ella se dejó hacer. Sus miradas se cruzaban y sus respiraciones cada vez eran más rápidas. Uy, ¡que aquí hay tomate! 

Madre mía, allí estaba yo, tras la puerta como una completa cotilla. Estaba siendo testigo de lo que allí acontecía. Me sentía mal por ser tan poco discreta ¿Mi vida estaba siendo tan aburrida últimamente que ya comenzaba a actuar como las vecinas del 2ºb? No me gustaría que fuera así. Siempre estuve en contra de esa gente que no tiene más que hacer que contemplar la vida de los demás. Bueno, si solamente es contemplar no me parece tan mal. Lo que de verdad me repatea es la que inventa chismes. Como ocurrió en el verano pasado. Os pongo en situación. Mi tía segunda me preguntó si había abortado, eso había oído en el bar del barrio. Eso no fue lo peor, no es que me lo dijera delicadamente, sino a bocajarro y en una de nuestras reuniones familiares en casa de mi abuela, ahí delante de toda la familia. Como comprenderéis no fue plato de buen gusto para mí. Mi reacción lógicamente fue de sorpresa, de rabia y me quedé con los ojos aguados. Luego, me puse roja como un tomate. Llegué a notar toda mi sangre concentrarse en mis mejillas. No era verdad que tuviera un aborto. Hay chismes que pueden hacer mucho daño. Estaba gorda, ¿y? La gente me vería embarazada en vez de gorda. Y como el bebé no asomaba, aborto inventado.

Bueno, tampoco dramaticemos, no estaba bien que espiara a Andrea y a su bombonazo, pero yo no lo iría contando, no soy así. Bueno, quizá llamaría a Marcia pero sólo para que se escandalizara como ella siempre hace y reírme un poco con sus ocurrencias. Ella era siempre tan puritana.  La estoy escuchando "¡qué descarados, que se vayan a un hotel!". El caso es que su piso está arriba, ¿por qué motivo se habían quedado en mi rellano? En estos y otros dilemas estaba. A pesar de ello, mis pestañas seguían rozando la lente que aumentaba la visión exterior, en su punto más interesante. 

El chico que como no sé su nombre lo bautizaré como Chico X. Pues, él besó ardientemente a Andrea en sus labios carnosos pintados de rojo carmín. Con sus dos manos cogió su cara como si fuera la de una muñeca de porcelana a punto de romperse. Andrea se agarró fuertemente a la cintura de él. Las manos de él bajaron desde su cara hasta su cuello perdiéndose intencionadamente en el canalillo de su vestido con escote pronunciado. Se dieron varios morreos y magreos. Las manos de Chico X no paraban de juguetear con el vestido de ella. Comenzó a subírselo lentamente hasta la altura de las rodillas. De repente, un roce en mis tobillos distrajo mi atención. Era Bruma que no quería perderse la escena. La cogí en el regazo, le rasqué la cabeza como a ella le gusta y me dirijí de nuevo a la mirilla.

-MIAU, MIAU, MIAU- Maulló repetitivamente cual alarma de despertador. Clavé mi mirada enojada en sus ojos pero no hizo efecto. Siguió maullando. Siempre tan oportuna. 

Maldita sea. La escena se paró. Ambos personajes de mi película erótica improvisada volvieron a la realidad. Miraron para mi puerta y yo me quedé quieta como una estatua, casi prescindiendo de respirar, no quería que notaran mi presencia. Pero Bruma seguía maullando. ¡Es que no podía haber sido más acertada esta minina! Andrea lucía un vestido negro ceñido y unas sandalias preciosas plateadas a juego con su clutch. Se acercó a mi puerta. Yo estaba temblando y agradeciendo no haber dejado ninguna luz encendida, sino sería descubierta.

-Bruma, bonita, Bruma- susurró Andrea suavemente. 
-Andrea, ¿qué haces? Es muy tarde...- pronunció Chico X- No sabía que tuvieras una gata. Desde luego, siempre me sorprendes. Abre la puerta ya.
-Uhm. Resulta que me confundí mi piso es más arriba- después comenzó a reirse sin parar.- Me acabo de dar cuenta por la gata- Sus carcajadas resonaron por todo el edificio. Él le tuvo que tapar la boca y ni corto ni perezoso la levantó por la cintura y se la llevó escaleras arriba antes de que el vecindario saliera al rellano ante tal escándalo.

Así fue como los perdí de vista. Tardaron bastante tiempo en abrir la puerta. Quizás no encontrara las llaves, muy típico de Andrea, o los Gin Tonic habían sido más de lo habitual. Por fin, oí taconear por el piso y un portazo. Los oí que se dirigían a la habitación. Así que yo me fuí directa de nuevo a mi punto de origen: la sala con mi sofa y mi mantita, la serie de Stranger Things, la tarrina  vacía de helado de tarta de queso con fresas y mi confidente minina Bruma. A lo largo de la noche, un pensamiento me rondaba, era mi primera vez como voyeur y me había quedado con ganas de más. Un mundo nuevo desconocido se abría ante mí. 


*Valerie G.




mayo 09, 2018

BRUMA EN UNA CAJA

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El día que Andrea llegó a mi edificio lo recuerdo mejor que el día que tuve hoy. Os cuento el por qué y me entenderéis. 

Resulta que yo me había propuesto ponerme a caminar todos los días media hora por la tarde y hacer una de estas dietas milagrosas de sirope de arce. Sí, no me juzguéis, no era consciente de que no sirven para nada y encima son perjudiciales para la salud. Yo, simplemente estaba preocupada de bajar unos 10 kilos lo antes posible antes de verano. Ya que, tenía una boda y quería entrar en un precioso vestido que había en El Corte Inglés. Y para mi pesar, solamente tenían hasta la talla L. 

Con estas andaba yo, equipada con el chándal y los deportivos, también con una botellita pequeña de agua de 500 ml. ¡No vaya a ser que me deshidratara! Así que salí al portal y me topé de bruces con dos chicos que cargaban con un sofá polipiel negro de dos plazas. Delante de mi edificio un furgón de mudanzas estaba medio lleno. Había bastantes muebles, mesillas, sillas, espejos... Todo de último diseño y de muy buena calidad aparentemente. También había alguna que otra caja con su etiquetado correspondiente con letras grandes que designaban los objetos interiores. En una de esas cajas me pareció leer: "frágil vajilla de cristal de bohemia". 

En fin, me preguntaba quien se mudaba. Sabía que era para el 5ºc porque era el único disponible para alquilar. Y a los demás vecinos los conozco de casi toda la vida justamente desde que mis padres se separaron. Mi madre y yo nos vivimos a vivir aquí, llevo ya veinte años mínimo. Conozco a las hermanas solteronas y cincuentonas del 2ºb, las más cotillas del edificio; al bombero del 3ºa que vive con su esposa y su precioso bebé de tan solo dos meses... y así, podría citar a todos y cada uno de los vecinos del edificio. 

Más que nada, me importaba quien ocuparía el piso porque viviría encima del mío y los anteriores inquilinos eran insoportables. Se montaban unas fiestas que hasta ni por la semana podíamos pegar ojo y no había sido la primera vez que varios vecinos habíamos llamado a la policía porque el ruído del griterío y la música alta junto con el olor a marihuana era ya diario. Espero que la casera tuviera mejor criterio y no alquilara sólo pensando en recaudar dinero.

No paré de pensar en todo esto durante mi caminata... Cuando regresé a casa el furgón de la mudanza ya no estaba. Abrí el portal y tropecé con un par de cajas llenas de libros. El ascensor bajaba,de él salió una chica muy delgada y pelirroja que se acercó a mí.

-¡Hola! Disculpa,no me ha dado tiempo de recoger todas las cajas. Estoy instalándome en el 5ºc. ¿Vives aquí? 
-Umm, sí, sí. Yo vivo justo debajo en el 4ºc.-Titubeé.
-Encantada, me llamo Andrea. Me vendrá bien conocer a alguien en el edificio.
-Yo Carol-respondí escuetamente.

Me quedé ahí plantada sin mover ni un músculo observando como recogía las cajas y las subía al ascensor. Ni siquiera le ofrecí ayuda. Debió pensar que era una maleducada... Me disponía a llamar al ascensor, cuando ví una caja más pequeña que había quedado fuera del edificio. Juraría que antes no estaba... Mi afán por husmear en ella se desvaneció pero me llamó la atención que no tenía etiqueta como en las anteriores.

Quería ser buena vecina y la chica parecía maja. Así que timbré en su puerta y le dí la caja. Andrea dijo que no era suya. Cual asombro nuestro al oír un maullido que provenía del interior. Me invitó a entrar en el piso y nos dispusimos a abrir la caja llenas de emoción. Era un cachorro. Era precioso. Era blanquito todo, solamente el rabo y la frente eran color crema. En ese preciso momento cuando miré a los ojos a ese gato supe que sería para mí. Así Bruma apareció fortuitamente en mi vida el mismo día que Andrea.

mayo 04, 2018

HELADO DE TARTA DE QUESO CON FRESAS

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Son las dos de la madrugada. Como otro viernes más no he salido a tomar nada con las chicas. En el grupo de wasap todas insistían en que me animase pero ... ¿para qué? ¿Me voy a arreglar durante una hora o más para regresar a casa con los ojos despintados, semiebria y acompañada por un tipo que ni siquiera sabe pronunciar una frase sin insistirme en lo guapa que estoy simplemente para acostarse conmigo? Pues no. Hoy no voy chicas, me duele la barriga, está a punto de bajarme la menstruación ( mentira cochina). Únicamente voy a poner Netflix y comenzar a ver la segunda temporada de "Strangers Things". Así me encuentro, sola, en casa, en pijama, sin más compañía que mi gata, despeinada, con mis gafas de montura gruesa, cuando me decido a abrir la nevera. Llevo toda la noche pensando en el postre... ummm ¡qué golosa que soy! Me voy a resistir. No voy al gimnasio pero hoy llevo ya con esta vez seis paseos a la cocina. ¿Eso cuenta? 

La primera vez regreso de nuevo al salón sin compañía alimenticia. La segunda me hice una infusión digestiva, je, je. Como si me calmara mis tripas hambrientas o mi bajón de dulce, más bien esto último es lo cierto. Bajón lleno de angustias, miedos, ansiedad y temas frustrantes de mi vida personal y laboral. La tercera opto por un plátano de Canarias y pienso en el anuncio de tv que publicita dicha marca, sí, sí, es mejor una fruta, aunque ésta sea bastante pesada para estas horas de la noche... La cuarta, mi gatita se despertó y maulló,  y ante su carita de reproche no pude resistirme y le prometí que no comería nada. Entonces, di media vuelta, cogí a Bruma en el regazo y volvimos al sofá. Seguí disfrutando de la serie tapada con la manta hasta las orejas. 

Acaban de dar las dos de la madrugada, decido ver otro capítulo más. Pero ya no aguanto más. No me puedo resistir. Abro directamente el cajón de la cocina donde está la cubertería y deslizo mis dedos hasta encontrar una cuchara sopera, nada de remilgos de cucharitas de postre... a estas alturas... me conozco. Abro el congelador y ahí está esa deliciosa tarrina de helado de tarta de queso con salsa de fresas y  trocitos galletas crujientes de Haagen Dazs. Comienzo a salivar, madre mía, parezco una yonqui a punto de tomarme mi chute de azúcar. 

¡Qué rico está! Venga, Carol, sólo tres cucharadas y lo terminas mañana. Ay no... soy débil. Ya veo el fondo de la tarrina. Ya no hay vuelta atrás. Todo es culpa de Marcia. Por la tarde, fuimos de compras y se tomó un helado y esa imagen no la pude sacar de mi mente hasta que llegué al súpermercado y me compré tan rico helado. 

Me dispongo a ver cuantas calorías me he zampado cuando... shhh... Oigo unos taconeos y otros pasos más firmes que parecen masculinos. Provienen del rellano tras abrirse el ascensor. ¡Qué raro! No creo que sea el vecino. Como estoy descalza aprovecho a ir despacito y hacer el mínimo ruído posible hasta alcanzar la mirilla. Veo dos sombras, mierda, me dejé las gafas en la sala y no consigo ver casi nada. Pero ¿quienes son a estas horas?

El suave tintineo de las llaves en el rellano me hacen volver a la realidad. Se enciende la luz y entonces distingo el pelo rojizo y largo. Es la vecina que vive justo encima de mi piso, Andrea.
  

*Hasta aquí por hoy queridos compañeros de viaje por el mundo de las palabras. Pronto más y mejor. Muchas gracias por vuestros comentarios.
Valerie G.




mayo 02, 2018

ANDREA, SIMPLEMENTE ELLA

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Queridos míos, comienzo con mi primera historia como os prometía ayer:

Os presento a Andrea, una mujer que ronda la treintena. Es alta, esbelta y  pelirroja. Una pelirroja muy atractiva como todas las mujeres que poseen este tono de cabello tan cálido. Para acentuar más su hechizo que la envuelve se pinta los labios con carmín rojo, eso la hace más cautivadora a las miradas ajenas de los hombres. Pero sobre todo esto lo más importante es su personalidad que con su físico poco común hace de ella diferenciarla del resto. Ella posee un carácter muy definido. No se amedrenta ante nada ni nadie, es lo que diríamos coloquialmente de armas tomar. Entre los rasgos que más la definen es la fuerza y empeño en todo lo que hace. Es la mujer más inteligente que haya podido conocer. No dedica ningún momento de su vida al libre albedrío. Siempre lleva su clásica agenda de Moleskine de color amarillo pajizo y su pluma estilográfica Parker Urban gris claro a todas partes. Le gusta tener todo planificado. Cada domingo anota todo lo que hacer y cada una de sus citas tanto laborales como de ocio :  lunes, quedar con Jesús ( su mejor amigo )... martes, asistir a conferencia sobre marketing, miércoles, ir a clases de yoga ... y así, sucesivamente. No deja ninguna hora suelta a no hacer nada, a vaguear simplemente por el hecho de ello. No es propio de ella no hacer nada. Su mente siempre está ocupada en temas de actualidad y en su continua formación. Va de viaje por toda Europa por motivos de su trabajo. Habla tres idiomas con absoluta fluidez (inglés, francés y alemán) además de su lengua materna el español. Es lo que llamaría una mujer todoterreno, sí, sí, tal cual, abarca todo tipo de ámbitos con sutil destreza. Es el alma de las fiestas, la directora de su propia empresa ( de marketing y publicidad ) y dueña de cada uno de sus pasos, los cuales mide milímetro a milímetro.

 Quizás muchos no podríamos vivir así hasta creo que ni yo. Pero su constante empeño por atar todos los cabos hasta le hacen tan peculiar que resulta adorable. No hay fecha en la cual se le olvide ir a comprar el regalo favorito para su sobrina Nadia o felicitar a alguno de sus empleados por el buen trabajo realizado a lo largo del trimestre, por poner un ejemplo entre varios. 


 Vamos que me pregunto cuál es el secreto de su éxito o al menos eso nos preguntamos todos los que la conocemos. ¿Vosotros no? ¿No os llama la atención cuando veis una persona que desprende total perfección? A mí desde luego me llama la atención. Y os he de decir que estoy como en el pasatiempos de los ocho errores buscando alguna imperfección y por fin decir: sí, es de este mundo. Ya que tanta perfección me hace idealizarla y endiosarla.

Andrea a pesar de todo lo que os he comentado hay un tema que todavía no puede atrapar y es el del amor. 

Y hasta aquí queridos amigos os puedo contar. 

Valerie G.

Siguiente fecha de publicación mañana. Os espero en el mismo sitio. 
mayo 01, 2018

BIENVENIDOS A MI MUNDO, MI ALMA

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Queridos compañeros de viaje por el mundo de las palabras:

Me presento bajo el seudónimo Valerie G. , el cual he escogido para poder expresarme quizás con más libertad.

 Este apartado llamado MI ALMA consta de varios relatos cortos. Estos primeros tienen un rasgo  común. Sus personajes son mujeres fuertes y valientes acorde con sus nombres que tienen significados tales como fortaleza, valía o fortaleza. No es una historia que termine en cada publicación. Todas las pequeñas historietas se unen y entrelazan. Prosiguen y continúan en cada post y ... no puedo adelantar más, je, je,je.

Además de los mencionados relatos, escribiré poemas sobre pensamientos, sentimientos, amor, desamor y temas varios.

 He de aclarar que soy una novata en todo esto. Me he metido en este mundillo del blog gracias a conocer a gente maravillosa como Julya Pepry, Fanny Looks, Miau Potingues, Eva de Ven a mi cocina o mi amiga Stefania de KatNKadarn Designers ( que me han hecho este fantástico blog ) y asistir a eventos tan interesantes como Coruña Bloggers . Todo esto ha hecho despertar en mí esa pasión que siempre he tenido por la escritura .

 Agradezco cualquier comentario, consejo o crítica de antemano porque como os repito no soy profesional y me gustaría mejorar día a día en mi expresión escrita.

Sin más que añadir os dejo con mi primer post y el primer personaje: ANDREA.

Muchas gracias por vuestra atención.

Un abrazo enorme y comenzamos, queridos.

Valerie G.

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